miércoles, 16 de enero de 2013

La economía de la Cuba de Batista.


 En 1902 la economía estaba depauperada por lo necesariamente destructivo que había sido el proceso bélico que nos ganó la independencia. El ingreso nacional de Cuba se cuadruplicó entre 1903 y 1924. Ello implica una tasa de crecimiento del 6.83 por ciento anual nominal. No sólo fue el azúcar el que impulsó el despegue.



 Las existencias de ganado vacuno (fiel indicador de bienestar) más que se cuadruplicaron en este período, pasando a más de cuatro millones de cabezas (cuando la población se estimaba en 3.345,000). De 1925 a 1940 la economía mundial sufre una creciente crisis, con una severa hondonada en 1933. Alienes muestra algo semejante para la economía cubana. Las reservas internacionales aumentaron, junto con la inversión privada, hasta 1931, dentro de la cuenta externa de capital. Y en la cuenta corriente, sustanciosos pagos al exterior por el rendimiento de las inversiones directas y en cartera, y por remesas personales al exterior y gastos de viajes (lo contrario de lo que existe ahora) siguieron hasta 1933. 
 Por otro lado, el balance de comercio nunca fue negativo durante estos quince años.  En las exportaciones, los productos no tradicionales se triplican entre 1928 y 1940, mientras que el azúcar cae. 



 Dos cambios institucionales de importancia meridiana explican por qué la depresión económica no fue tan severa en la isla. El Tratado de Reciprocidad en el comercio con los Estados Unidos se firmó en el año 1934. Este rebajó los derechos arancelarios al azúcar crudo cubano, y con el aumento de sus precios en el mercado americano, produjo correspondientes ingresos para la economía de Cuba. El otro fue que, finalmente, se emitió papel circulante cubano, que aunque autorizado en 1914, sólo se había emitido en metálico (oro y plata). Estas monedas habían desaparecido rápidamente de la circulación como moneda buena (cumpliendo con la Ley de Gresham), con excepciones en la moneda fraccionaria. La Tesorería de Cuba circuló certificados de plata (supuestamente respaldados en oro) desde 1933 hasta el final de los años treinta. Esto facilitó una rápida recuperación de la economía durante este período (los precios bajaron en estos años). 





Para ilustrar la riqueza de Cuba en 1940, citemos que la población de esta nación era de 4.291,000 habitantes, y las cabezas de ganado ascendían a 5.334,400. El crecimiento económico de Cuba durante los tiempos de guerra y posguerra se sustentó en un proceso de intensa sustitución de importaciones, apoyado en una rápida expansión de sus exportaciones. Estas últimas llegan a su pico en 1947 con 45 por ciento. Pero aún se mantienen altas estas proporciones durante los años posteriores. El ingreso nacional de Cuba, entre 1940 y 1958, se expandió. Por otro lado, la inflación de Cuba fue la más baja de América Latina y el Caribe durante este período. En el año 1958 las cifras de ciudadanos y cabezas de ganado vacuno eran respectivamente de 6.5 y 6.3 millones.

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